Entre pandemia y aeropuertos

Aeropuerto internacional Simon Bolivar
( Video al final del artículo)

El 4 de marzo tome un vuelo con destino a Venezuela, a la ciudad de caracas, ya tenia meses planificando el viaje, una de mis hermanas daba a luz a su primer hijo, emocionada con mi viaje y con la ilusión de acompañarla en esta nueva aventura, a pesar de las noticias sobre un virus que estaba contagiado a personas alrededor del mundo, decidí emprender mi viaje.
Llegando al aeropuerto de caracas la situación parecía normal y no tan grave, pasaron las 2 primeras semanas, nació mi sobrina y todos celebramos esta alegría.
El día 12 de marzo la OMS anuncia que el mundo está viviendo una pandémia por el virus covid19, y los países empiezan a tomar medidas para evitar el contagio, para mi sorpresa el gobierno venezolano cierra completamente las fronteras nadie entra y nadie sale. Mi vuelo de regreso a Montreal estaba planificado para el 23 de marzo, y obvio en 10 días esta situación pandemica no se iba a resolver.
En los días siguientes luego de la noticia empecé a llamar a las embajadas y consulados, para saber si existía alguna posibilidad de regresar casa, y la respuesta siempre la misma nadie sabía absolutamente nada que rumbo iba a tomar la situación. La respuestas de la aerolínea era siempre la misma el país ( Venezuela) había cerrado sus fronteras y no podían hacer absolutamente nada.
Luego de días ya un poco más calmada, empecé a pensar que mi destino era estar viviendo esta situación en mi país natal, acostumbradome a la idea de estar un buen tiempo ahí. Mi familia por su lado dándome ánimos y siempre positivos ante esta situación ya que mi esposo se había quedado en Montreal. Fueron pasando los días y cada vez la situación mundial se tornaba más tensa y más grave, finalmente el 6 de abril me llega un correo electrónico del gobierno de Canadá diciendo que iba a salir un vuelos humanitario el día 9 de abril, mi primera reacción fue de alivio, pero enseguida me invadió la duda, ya que viajar en esta situación era un riesgo para la salud. Inmediatamente me comuniqué con la agencia de viajes que estaba gestionando el vuelo, y pienso “si no me monto en este avión quien sabe cuando tenga otra oportunidad así”,Luego de consultarlo con mi familia y ellos dándome su apoyo decido reservar mi vuelo.
La trayectoria del viaje era un poco complicada, un avión de línea Venezolana volaría desde caracas rumbo Toluca ( Mexico), para luego hacer un traslado terrestre de 1 hora hacia el DF (ciudad de México) y ahí dormir una noche , para al día siguiente coger mi vuelo hacia Toronto y finalmente Montreal .
Luego de saber esto mi inseguridad crecía y pensaba que tenía que hacer todo este trayecto sola y además prepararme para evitar el contagio del virus, y pensé ,”ya las cartas están echadas, lo que queda es pensar en positivo en todo momento”.
Llega el día del viaje, primera impresión el aeropuerto de Caracas completamente vacío solo iba saliendo nuestro vuelo, el aeropuerto a medio funcionar, todas la persona con guantes y mascarillas, la verdad tipo de película de ciencia ficción, dentro del duty free todo absolutamente todas las tiendas y locales de comida cerrados, excepto un local que vendía café, agua y unos pastelitos. Llegó la hora de embarcar en el avión, había un control de seguridad sanitaria para tomarnos la temperatura y revisarnos una vez más el equipaje, ya montada en el avión, me dije a mi misma “bueno ya casi en casa”,un poco todavía nerviosa y con un poco de ansiedad. Empiezo a desinfectar mi asiento con un poco de alcohol que me había llevado en un atomizador de cartera, y me doy cuenta que no era la única, la mayoría de los pasajeros hacían lo mismo, unos con paños y otros con antibacterial , en ese momento empieza hablar la azafata , yo escucho con mucha atención, en el mensaje nos dicen, que tenemos que estar todo el vuelo con las mascarillas puestas y que no habrá servicio de comida por seguridad, luego la azafata comienza a mostrar como en todos los vuelos las medidas de seguridad en caso de una emergencia vestida completamente con un traje de protección blanco, mascarilla y guantes, bastante irreal la situación.

Llegada al aeropuerto de Toluca (Mexico) vuelo humanitario, 9 de abril 2020


Finalmente despegamos, el vuelo transcurrió bien sin ningún percance. Al aterrizar en Toluca (Mexico), la azafata nos informa que debemos esperar unos minutos antes de bajar del avión y llenar unos formularios de salud antes de ingresar a Mexico; fui una de las primeras en bajarme del avion , al salir había un control de seguridad con la guardia nacional mexicana y personal de protección de salud donde nuevamente nos tomaban la temperatura y nos pedían el formulario que ya habíamos llenado previamente. Finalmente hice la inmigración en Toluca, todavía nerviosa, apenas salgo del aeropuerto empiezo a buscar un taxi que me llevaría a la ciudad de México, en el vuelo Caracas Toluca conocí a una muchacha que viaja con sus dos hijos , un bebé de 9 meses y una niña de 8 años, que se quedarían en el mismo hotel que yo y decidí esperarla para acompañarnos en el trayecto terrestre. Ya montadas en el taxi y un poco más tranquila , luego de 1 hora de ruta llegamos al hotel, en el hotel antes de entrar nos tomaron de nuevo la temperatura y nos hicieron llenar de nuevo un formulario de salud, para saber si presentábamos algún síntoma. Registrándome en el hotel, la señora de la recepción me informa que los restaurantes del hotel están cerrado por medidas de seguridad y solo habrá servicio a la habitación.
Llegando a la habitación finalmente me quito la mascarilla, realmente fue súper incomodo portarla todo ese tiempo, solo me la quité en pequeños instantes, con la cara marcada y enrojecida, pensé en todos los médicos y trabajadores dela salud que deben portar por horas la mascarilla en todo momento, verdaderos héroes sin duda. Esa noche dormí bien, igual preocupada por la situación mundial y que todavía me faltaba un gran trayecto para llegar a casa.
La mañana siguiente mi vuelo salía a la una de la tarde, igual decidí irme al aeropuerto 4 horas antes para evitar cualquier contratiempo. Entrando al aeropuerto de Ciudad de México la situación era igual que los otros aeropuertos donde había estado horas antes, un aeropuerto vacío y a medio funcionar, donde solo estaban saliendo 2 vuelos humanitarios, un avión que se dirigía hacia Estados Unidos y el otro hacia Canadá. Ya registrada en mi vuelo con air Canadá, me dirijo hacia la puerta de emigración donde de nuevo me toman la temperatura y me hacen llenar otro formulario esta vez por internet, paso sin ningún problema y empiezo a buscar mi puerta de embarque, todo cerrado, caminando por los pasillos al ver la soledad del aeropuerto, empiezo a recordar cómo era antes, cada vez que uno viajaba para hacer turismo, la emoción de llegar a un aeropuerto nuevo, lleno de gente de todas partes del mundo y cada aeropuerto con sus cosas típicas recibiendo a los turistas, me entró un sentimiento de nostalgia y pensé cuanto va a durar esto?, y en ese momento me di cuenta lo serio de la situación que esta atravesando el mundo entero, para que una de las empresas con más poder a nivel mundial como es el turismo y las líneas aéreas estén completamente paradas por esta situación. Sigo caminando hacia mi puerta de embarque, al llegar solo había un pequeño local abierto que vendía sándwiches y café, compro mi comida previendo que en vuelo no van a dar comida y ningún tipo de refrigerio, igual que en el vuelo anterior .


Finalmente nos llaman para abordar, ya montada en el avión, el mensaje de la azafata dirigiéndose a los pasajeros donde nos recuerda que tenemos que portar la mascarilla en todo momento y que no habrá servicio de comida durante el vuelo, luego de 4 horas y media de vuelo llegó finalmente a Toronto, más cerca de casa, al bajarme de el avión me encuentro con la misma situación que los otros aeropuerto, totalmente vacío todo cerrado y solo 2 vuelos en pantalla, caminando para buscar mi maleta, siento la sensación que el mundo que conocemos cambiará por completo o por lo menos va a pasar mucho tiempo antes de volver a la normalidad, ya haciendo inmigración para tomar mi vuelo hacia Montreal, me mandan a llenar otro formulario de salud con mis datos personales y me dice un agente de inmigración, que cuando llegue a mi residencia debo cumplir 14 días de confinamiento obligatorio, ellos me avisarán vía email cuando esté allá terminado. Tuve que esperar 4 horas en el aeropuerto de Toronto, este tiempo me pareció eterno, el aeropuerto vacío todo cerrado, realmente el distanciamiento social se cumplía perfectamente, por que estaba por salir solo el avión con destino a Montreal que iban con solo 60 pasajeros aproximadamente. En estas horas de espera, pude reflexionar un poco sobre todo lo que había visto en mi paso por varios aeropuertos y de la situación mundial referente al virus y las medidas a tomar en los próximos meses, y si realmente el mundo retomará lo que éramos hace unas semanas? o esto es el inicio de un cambio de conciencia y de hábitos innecesarias para el planeta y nuestra propia raza? .
Mi vuelo llegó a tiempo, ahora si mi casa mucho más cerca, fue un vuelo súper rápido solo 45 min. Finalmente en el aeropuerto de Montreal, mi mente decía ,logré llegar a casa, estaba muy contenta, ahora a cumplir mi cuarentena obligatoria y a esperar que no presentará síntomas del virus. Ya han pasado 1 mes y medio feliz de estar de regreso en casa ,retomando mi vida laboral y sabiendo que todo esto va a mejorar. El mundo debe continuar girando, espero que ahora lo hagamos con más conciencia y valorando todo lo que nos rodea.

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